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Llamamos a todos y a todas no a soñar, sino a algo más simple y definitivo, los llamamos a despertar. - Sup Marcos (1/enero/1999)

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“Porque en el fondo, uno ama al mundo a partir de la certeza que este mundo, triste mundo convertido en campo de concentración, contiene otro mundo posible. O sea, que el horror está embarazado de maravilla.” -Eduardo Galeano

miércoles, 29 de abril de 2015

ALGUNAS NOTAS SUELTAS SOBRE LOS MAÍCES MEXICANOS.

EDITORIAL PARA ZIGMA EN LA POLÍTICA
ALGUNAS NOTAS SUELTAS SOBRE LOS MAÍCES MEXICANOS.


Desde hace por lo menos tres décadas, en México se ha implementado un modelo de supuesto desarrollo que tiene por único objetivo la maximización de las ganancias para una clase empresarial y política nacional y trasnacional. Para alcanzar este objetivo, los gobiernos han abandonado la protección de los ciudadanos y de sus derechos para transformarse en capataces de hacienda cuya tarea es asegurarle ganancias al capital. Una de las estrategias utilizadas para esto es el desmantelamiento de leyes e instituciones que protegían a los ciudadanos para despojarles de sus derechos o de las condiciones para que estos derechos puedan ser ejercidos. Esta flexibilización del marco regulatorio del país se ha dado en prácticamente todos los ámbitos de la vida: la educación, la salud, la alimentación, la seguridad, el campo, el derecho a la protesta, los derechos colectivos de los pueblos indígenas, etc., etc. A través de este proceso, el Estado mexicano funciona, ahora, como garante y protector de los intereses de las empresas trasnacionales, de los países de origen de las mismas o de grupos criminales regionales, nacionales e, inclusive, trasnacionales.
México es uno de los países en el mundo donde se padecen más crudamente las consecuencias de estas políticas. Los miles de muertos y desaparecidos en esta guerra por el control del territorio y del mercado de las drogas, el despojo de los territorios de los pueblos indígenas y campesinos para la implementación de megaproyectos de infraestructura, la criminalización de la protesta, la precarización del trabajo, la impunidad y la corrupción son ejemplos claros de este proceso.
Uno más de los ámbitos de vida amenazados frente a la expansión de este modelo de "desarrollo" es el maíz. México es el centro de origen del maíz. Cientos de variedades de maíz han sido domesticadas y adaptadas por el trabajo de millones de campesinos desde hace cientos de años. La diversidad cultural de México, a su vez, ha sido configurada por los maíces de los que nos han alimentado en cuerpo y espíritu. En México las diversidades de maíz y de culturas serían imposibles la una sin la otra.
La guerra contra los maíces nativos no se libra solamente en evitar que el Estado capataz autorice la siembra de unas cuantas variedades de maíces transgénicos sino que también se libra en cada una de las semillas nativas que millones de campesinos mexicanos siguen sembrando, cuidando y seleccionando, se libra en cada una de las comidas que hacemos y en las que defendemos nuestro gusto por cada uno de los cientos de platillos distintos que cocinamos con maíz; se libra también en cada uno de nuestros cuerpos al comer maíces transgénicos crecidos con agrotóxicos cuyas consecuencias en nuestra salud están en investigación. La defensa de los maíces mexicanos pasa por la defensa del campo y del agua, de las semillas y de los campesinos, de nuestra salud y comida. Es, en resumen, una lucha por la vida.




miércoles, 8 de abril de 2015

México Bárbaro.

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México Bárbaro.
Editorial para Zigma en la Política del 8 de abril de 2015
Pablo Reyna Esteves (@preynae)
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Insisto en que la masacre de Iguala y la desaparición de los 43 jóvenes normalistas del Estado de Guerrero son, para mí, una manera indispensable para comprender la crisis en la que estamos como país.  El desollamiento del rostro de Julio César Mondragón, asesinato que, por cierto, no ha sido aclarado en la agotada verdad histórica, muestra el verdadero rostro de este Estado, su verdadera naturaleza.

Leer los periódicos, mirar el entorno con los lentes de Ayotzinapa sirve, también, para mirarnos como sociedad. Estos lentes mira, también, lo caro que hemos venido nuestra reacción. No podemos decir que no sabíamos que millones de mexicanos trabajan en la semiesclavitud de la agroindustria post TLCAN. No podemos decir que no sabíamos que cientos de miles de menores se ven obligados – no solamente por sus patrones sino las violencias estructurales, el desprecio y la discriminación generalizada – a trabajar en jornadas del doble de horas de las que se reconocen en las leyes, sin posibilidad de ejercer su derecho a la salud, a la educación, a una vida digna. Sabíamos, sabemos que la paga de las y los jornaleros agrícolas en México es vergonzante; que al descomunal esfuerzo físico hay que agregarle el contacto con agrotóxicos. Y aunque sabíamos, sabemos, nuevamente, como con los miles de desaparecidos anteriores a Ayotzinapa, volteamos el rostro hasta que 200 indígenas tarahumaras fueron rescatados de campos de Baja California Sur y miles de jornaleros de la región de San Quintín han dicho ya de estas condiciones inhumanas de trabajar.  

Cito:
“- Somos de Chihuahua -nos dijo el viejo, una vez que hubimos ganado su confianza-. Trabajamos en el campo ..., todos. Toda nuestra vida hemos sido trabajadores del campo cultivando maíz, frijol y melones en Chihuahua; pero ahora huimos. Si los patrones nos pagaran lo que prometen, podríamos salir adelante; pero nunca pagan completo ... nunca. Esta vez el patrón nos pagó sólo dos tercios del precio convenido y, sin embargo, le quedo muy agradecido, porque nos podía haber pagado tan sólo un tercio, como otros nos pagaron antes. ¿Qué puedo hacer? Nada. No puedo acudir a un abogado, porque el abogado me robaría los otros dos tercios y además el patrón me metería en la cárcel. Muchas veces mis hijos y yo hemos ido a la cárcel, por pedir al patrón que nos pagase la suma completa convenida. Mis hijos se indignan cada vez más y a veces temo que alguno de ellos pueda pegar al patrón o matarlo, y eso sería nuestro fin.
Después de una pausa, continuó:
- No, lo mejor que podíamos hacer, y por último lo decidí, era marchar. De manera que juntamos lo que teníamos y gastamos nuestro último peso para pagar el pasaje hasta Torreón, donde esperamos encontrar trabajo en los campos algodoneros. He oído decir que podemos ganar un peso diario cuando hay ocupación. ¿Es así, o será allí la misma historia? Acaso sea la misma; pero ¿qué otra cosa puedo hacer sino arriesgar? Trabajo, trabajo, trabajo; eso es todo lo que hay para nosotros ..., y nada a cambio del trabajo. No bebemos; no somos holgazanes; rezamos a Dios todos los días y, sin embargo, la deuda nos sigue siempre, pidiendo que la aceptemos. Muchas veces he querido pedir prestado un poco a mi patrón; pero mi mujer siempre se ha opuesto a ello. No -me dice-, mejor morir que deber, porque deber una vez quiere decir deber para siempre ..., y ser esclavos. Pero a veces creo que sería mejor deber, mejor caer en deuda, mejor renunciar a nuestra libertad que seguir así hasta el fin. Es cierto que me estoy haciendo viejo y me gustaría morir libre, pero es duro ..., muy duro.”[1]

Fin de la cita.

Estos son tan solo dos párrafos de un libro fundamental para entender el México de nuestros días. El libro es México Bárbaro del periodista John Kenneth Turner, publicado en 1908. Sí, hace más de 100 años, cuando Porfirio Díaz aún era presidente de este país.
Sabíamos, sabemos.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo permitiremos este México Bárbaro?



[1] Keneeth Turner, John. (1908), México Bárbaro. Disponible en línea en: http://xa.yimg.com/kq/groups/17282019/467770514/name/M%C3%A9xico%20B%C3%A1rbaro%20%28con%20prefacio%29.pdf

miércoles, 18 de marzo de 2015

Los lentes Ayotzinapa

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Los Lentes Ayotzinapa

Editorial para Zigma en la Política del 18 de marzo de 2015.
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Hace casi 6 meses Ayotzinapa nos estremeció mucho más allá de la desconfianza y la incredulidad que el titular del ejecutivo reconoció en una entrevista en su viaje a Inglaterra. Ayotzinapa es el paradigma del narcoestado capaz del horror total para maximizar sus ganancias económicas, controlar todo lo que sucede en un territorio y deshacerse de quiénes pudieran ser un obstáculo.
Mirar nuestro México a través de los lentes de Ayotzinapa es mirar la podredumbre que permea en las instituciones del estado mexicano y su colaboración con el narco; no es solamente la criminalización de la protesta sino su aniquilación; es el despojo, el desprecio y la lógica de guerra.
Y son los pueblos indígenas de México, esos más de 13 millones de mexicanas y mexicanos, quienes con mayor frecuencia están siendo despojados, despreciados y atacados. Si miramos a vuelo de pájaro los periódicos de este último par de semanas nos faltan dedos de las manos para contar las agresiones recibidas y denuncias presentadas por distintos pueblos indígenas del país. Enlisto:
  • -       La consulta que debió ser previa, libre, informada y de buena fe a la Tribu Yaqui en relación con la construcción y operación del Acueducto Independencia que trasvasa el agua del río Yaqui hacia Hermosillo. La detención sin sustento de Mario Luna y Fernando Jiménez, voceros de la Tribu Yaqui. Además de las conclusiones del peritaje antropológico que indica que la operación del Acueducto ocasiona un daño irreversible al pueblo Yaqui.
  • -      La organización de más de 90 pueblos campesinos e indígenas de la Sierra Norte de Puebla que rechazan los megaproyectos mineros e hidroeléctricos en su territorio.
  • -      La exigencia por una consulta libre, previa e informada que demandan pueblos rarámuris contra un gasoducto que atraviese su territorio.
  • -   Los más de 60 pueblos campesinos e indígenas de Morelos que se reúnen en asamblea, también, exigiendo el respeto a sus derechos a la libre determinación y a ser consultados frente al Proyecto Integral Morelos…

Y la lista sigue y sigue hasta sumar los 200 conflictos reconocidos por la olvidada Comisión para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de la Segob. Y la lista seguirá creciendo allí por donde pase el recortado plan nacional de infraestructura, allí a donde la reforma energética autorice pozos, allí donde se privatice el agua, el aire, los bienes comunes.

Mirar a través de los lentes de Ayotzinapa es fundamental para dejar de despreciar a los pueblos indígenas y culparlos de la falta de progreso de nuestro país. Los lentes de Ayotzinapa permiten mirar más allá del racismo de estado y vislumbrar la defensa, organización y lucha que realizan por su cultura, su territorio y su vida. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Algunas notas sueltas desde este México - prisión.

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Algunas notas sueltas desde este México - prisión.

Editorial para Zigma en la Política del 11 de marzo de 2015
Pablo Reyna Esteves (@preynae)
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Enclaustrado.
Suelo dar seguimiento puntual a lo que sucede en México. En la medida de lo posible me mantengo enterado de lo que pasa en el mundo. Mi trabajo cotidiano se aferra a la esperanza. Cuesta aferrarse. Inevitable es que las conversaciones con mis amigas y amigos, mis compas, mis colegas, se topen de frente con las preguntas ¿cómo llegamos hasta acá? ¿qué hacemos? ¿cómo aferrarse a la esperanza?
Estamos fragmentados y así se nos impone el discurso sobre lo que sucede actualmente. Fragmentos. Islas. Pedacería de información. ¿Cómo unir los puntos? ¿Qué ilustración brota cuando unimos Tlatlaya, Iguala, Ayotzinapa, Michoacán, las provocaciones del partido del tucán, las amenazas al derecho humano al agua, la depreciación (centavo a centavo) del peso), el país de las maravillas de los spots, a Trespatines y la Tremenda Corte, las elecciones?
Intento juntar los puntos. Se muestra una prisión. John Berger ha escrito que la mejor manera para entender el mundo, no metafórica sino literalmente, es la prisión. Somos todas y todos compañeros de celda. Enclaustrados. Quitando el velo al México de estos días, la prisión y los celadores se muestran.
“La tortura es generalizada en México. Ocurre especialmente desde la detención y hasta la puesta a disposición de la justicia y con fines de castigo e investigación” concluye el Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, Juan Méndez.
“México debe redoblar sus esfuerzos para atacar el problema de las desapariciones generalizadas que vive el país” pidió el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU a México.
La semana pasada, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, al rendir su informe anual ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, expresó que “México es un ejemplo de cómo la violencia criminal puede amenazar ganancias democráticas. (…) La desaparición de 43 estudiantes en Iguala está lejos de ser un hecho aislado, pero desafía a las autoridades a que tomen acciones decisivas para acabar con la impunidad.”
Los celadores, de inmediato, han desestimado a las distintas instancias de la ONU. Torturamos prisioneros pero nada más tantito. Hay desapariciones pero son 23 mil casos aislados. Los celadores están en campaña y nada debe distraer a los prisioneros del día en que elegirán el color de la corbata del director de la prisión.  “Ignoremos el palabrerío del carcelero – escribe John Berger. Seguridad, Democracia, Identidad, Civilización, Flexibilidad, Productividad, Derechos Humanos, Integración, Terrorismo, Libertad, son repetidos incesantemente para confundir, dividir, distraer y sedar a todos los compañeros de prisión.

Y nuestra condición de prisioneros nos hace negar este presente como final definitivo. La solidaridad entre prisioneros, las maneras en que podamos comunicarnos entre nosotros, con nuevas palabras, nuevos códigos, nos hará sobrevivir. La Libertad, en este México – prisión – no está afuera sino en las profundidades de nuestras celdas.

Referencias:

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ayotzinapa, ¿qué hacer?

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Ayotzinapa, ¿qué hacer?
Editorial para Zigma en la Política del 12 de noviembre de 2014
Pablo Reyna Esteves (@preynae)
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¿Qué hacer? Frente al horror, ese horror que habíamos aceptado para poder conciliar el sueño por las noches, que escondimos debajo de la alfombra para poder caminar hacia  lo cotidiano; frente a este horror total, no el primero, ni el mayor, sino el horror que ya no hemos podido acallar, ¿qué hacer? ¿qué hacemos?
No sé.
Tengo la impresión de que no logramos siquiera nombrar, entender la situación que estamos viviendo. Ni siquiera sabemos de dónde venimos. Comparto algunas de mis notas, de mis incertidumbres acumuladas en estos 46 días desde que exigimos la presentación con vida de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa.
La guerra no es la paz del futuro. La guerra es una industria y un mercado. La guerra busca la perpetuación de la guerra. Es un negocio que produce y gana con la muerte. Esto es una guerra permanente por la apropiación de los territorios, los bienes comunes, el control de la oferta y demanda de drogas. Es una guerra contra todas, contra todos quienes podamos obstaculizar la acumulación de la riqueza de la clase dominante. Siguiendo a Raúl Zibechi, el narco es el pretexto para la imponer este modelo que utiliza la masacre como una forma de dominación, de amedrentamiento colectivo. No podemos seguir haciendo como que la guerra en México no existe solo porque aún sobrevivo. Ayotzinapa no es un caso aislado. Ayotzinapa es, tal vez, el último hilo que se aferra a que el tejido social se desgarre totalmente. Y sí, esto es una guerra, el narco es un pretexto y fue, es y será el Estado.
¿Qué hacer? ¿Cómo evitar que esto vuelva a suceder? Creo que tenemos que renunciar a reformar, resanar, recomponer este modelo. ¿Y si cayera Peña como se grita en las marchas qué? El siguiente seguiría controlando  estas instituciones hechas para la guerra.
¿Entonces? Construyamos algo nuevo. Empecemos por conocernos, asumir la incertidumbre y empeñarnos, al corto plazo, en ser capaces de protegernos los unos a los otros al margen y a pesar del estado. Defendámonos colectivamente.  



miércoles, 8 de octubre de 2014

Ayotzinapa

No podemos decir que no sabíamos. No podemos llamarnos a la sorpresa. Sabíamos, sabemos que en muchas partes de este México que se cae a pedazos las instituciones legales, eso que llamamos gobierno, están profundamente coludidas, hasta las entrañas, con los poderes fácticos ilegales, eso que algunos llaman narcotráfico. Sabíamos, sabemos que en ese lodazal opera cómoda y cínicamente la clase política toda, de cualquier color e ideología. Sabíamos, sabemos que a nivel local, allá en los municipios, las policías, las alcaldías son el eslabón más débil, el terreno más fértil, para que los negocios ilegales florecezcan. Sabíamos, sabemos del horror que esta guerra por el control y el mercado de la droga ha ocasionado: cientos de miles de muertos, miles de desaparecidos, miles de disueltos en ácido, miles de huérfanos, miles de madres deshijadas… miles, miles, miles.
Sabíamos, pero el horror, la atrocidad, de lo sucedido en Ayotzinapa, de la violencia ejercida en la mayor de sus expresiones contra los jóvenes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de es innombrable. Es el horror total.
No puedo, no alcanzo, no sé cómo nombrar esto, no sé si siento rabia, dolor, indignación, luto. Es Tlatelolco. Es Acteal. Es San Fernando. Es Aguas Blancas. Es Juanelo. Es Doña Mari. Es la Guardería ABC. Es México. Es el México que se nos escurre de entre las manos y deja una mancha roja.
No puedo, no alcanzo, no sé.
¿Quién? ¿Quién se beneficia de este horror? ¿A quién le convienen las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas, las palabras vacías de que se llegará hasta las últimas consecuencias? ¿Al grupo parapolicial que rafagueó y se llevó a los jóvenes? ¿Al presidente municipal, que desde hace más de un año estaba en un supuesto proceso judicial acusado de asesinar a un adversario político, y que alcanzó a pedir licencia, despedirse y salir con su familia por la puerta de atrás? ¿Conviene al gobierno federal tener un nuevo motivo para colocar a otro virrey en un estado gobernado por un partido de oposición a unos cuántos meses de las elecciones? ¿Conviene para la restauración totalitaria del nuevo viejo PRI?
No puedo, no alcanzo, no sé.
Y sin embargo con tremenda dignidad y fuerza son ellas, las madres, las hermanas, las abuelas, son ellos, los padres, los tíos, los hermanos de los jóvenes normalistas quienes han convocado e impulsado a la sociedad toda. Han iniciado la búsqueda. Han exigido que sean organizaciones de su confianza quienes hagan las investigaciones, la búsqueda, la comunicación, porque no confían en el gobierno, ese gobierno que se llevó a sus hijos.
Han sido ellas, ellos quienes nos han convocado hoy a manifestarnos, en salir a la calle, en una marcha nacional a la cuál desde acá me sumo a sus exigencias:
·                    ¡Presentación con vida de los desaparecidos!
·                    ¡Castigo a los asesinos!
·                    ¡Apoyo total a Ayotzinapa y a las Escuelas Normales Rurales de todo el país!



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Como Bartola

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Como Bartola. Salario Mínimo.
Editorial para Zigma en la Política del 24 de septiembre de 2014
Pablo Reyna Esteves (@preynae)
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El pasado primero de mayo, emblemática fecha que rememora a los mártires de Chicago, esos sindicalistas anarquistas que fueron asesinados por su reivindicación de los derechos laborales, Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del Distrito Federal, propuso un debate nacional para corregir lo que él mismo llamó “la principal deformación económica de México: los bajos salarios”.
Sorprendidos, mientras cerraban las negociaciones de la reforma energética, los Chicago Boys – esos economistas liberales – fueron de los primeros en responder de acuerdo a su ideología. Para ellos un aumento ‘por decreto’ del salario mínimo rompe sus reglas económicas, esas que dicen que los salarios aumentan siempre y cuando aumente la productividad y que, por lo tanto, la economía crezca. Que el aumento al salario debería de esperar algunos años hasta que las reformas recientemente aprobadas den los resultados prometidos en spots. Insisten que subir los salarios es una medida populista y que ésta no beneficiaría a nadie porque los precios de los bienes y servicios subirían.
Lo que omitieron los chicos de Chicago es que el modelo que han impulsado en las más recientes tres décadas refleja un muy débil crecimiento económico que ha traído como consecuencia que más de 50 millones de mexicanos padezcan algún grado de pobreza. Para ellos, el salario mínimo es un instrumento que tiene como única función controlar la inflación. Es esa receta la que año con año nos deja esos dos pesos pa’ pagar la renta, el teléfono y la luz… y de lo que sobre pal gasto y el alipús.
Otras voces han aportado a la discusión datos que, por lo menos yo, desconocía. Siete millones de mexicanos que trabajan sobreviven ganando el salario mínimo, esos dos mil dieciocho pesos mensuales. México es el único país donde el salario mínimo es inferior al umbral de pobreza per cápita, es decir, que el propio mercado laboral es un factor de reproducción de la pobreza. Esos millones de trabajadores son, por lo tanto, parte de la población objetivo de los programas de desarrollo social de los gobiernos, esos programas como Oportunidades Prospera cuyos resultados en de reducción de la pobreza son peor que insuficientes y que están, en estos términos, subsidiando a los empleadores.
Hay otras voces que se preguntan ¿qué es primero crecer o aumentar los salarios? Es claro que no hemos crecido con la política centrada en las exportaciones. Tal vez, entonces, valdría la pena apostar a la expansión del mercado interno, ese mercado que está fuera del alcance de todos aquellos que aún y trabajando ven perpetuada su situación de pobreza.
Otros han aportado cifras que demuestran que aunque la productividad del sector formal ha aumentado, los salarios siguen estancados. ¿Quién, entonces, se queda con las ganancias del aumento de productividad? Claramente no son los trabajadores.
El debate está abierto y es tan relevante que nadie quiere quedarse afuera. Mancera se juega su capital político en esta propuesta. El gobierno federal también ha anunciado que trabaja en un plan para mejorar el poder adquisitivo del salario mínimo. Hasta el PAN, sí el PAN, se ha subido al tren de las consultas proponiendo una para fijar un nuevo salario mínimo que cubra todas las necesidades de una familia. Hay tanto interés de los partidos políticos que a mí me genera preocupación, no vaya a ser que la propuesta filtrada por la partidocracia nos deje como la Bartola de Chava Flores.




miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mancera rebasado. ¿Por la izquierda o por la derecha?

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Mancera rebasado. ¿Por la derecha o por la izquierda?
Editorial para Zigma en la Política del 10 de noviembre de 2014
Pablo Reyna Esteves (@preynae)
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A una semana de que el jefe de gobierno del Distrito Federal rinda su segundo informe de gobierno, se ve a Miguel Ángel Mancera Espinosa en medio de cuestionamientos sobre su gestión. Hoy mismo, El Universal hizo públicos los resultados de una encuesta que refleja que la percepción ciudadana hacia el desempeño de Mancera ha empeorado en los meses recientes: 53% de la población desaprueba su gestión, mientras que solamente el 44% la aprueba. Este es el nivel más alto de desaprobación desde el 2003 cuando esta encuesta se aplicó por vez primera. La mayor parte de los encuestados no percibe logros en su administración opacando, incluso, a los programas sociales que ha impulsado. El aumento en el precio del boleto del metro, el cierre de más de la mitad de la línea 12, la llamada dorada, la inseguridad y los cambios al programa hoy no circula son los principales errores mencionados.
Distintos centros de derechos humanos han denunciado la política de criminalización y desmovilización de la protesta social, a la par que han aumentado las detenciones arbitrarias en esta gestión. Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la Ciudad de México es ya la segunda ciudad más violenta del país aunque el ex procurador general del distrito federal ha negado una y otra vez que haya presencia de grupos de delincuencia organizada controlando territorios en el Distrito Federal.
Por si esto fuera poco, el 76% de la población percibe que los problemas de la Ciudad están rebasando al jefe de gobierno, aunque no se especifica si el rebase es por la derecha o por la izquierda. La relación de coordinación con el ejecutivo federal, la ruptura con su ex jefe Marcelo Ebrard dan la impresión de que Mancera navega aguas sin postura política clara. Incluso se han filtrado a la prensa los arrebatos de su secretario de Gobierno, Héctor Serrano, quien se ha llamado a sí mismo el verdadero jefe de gobierno.
Mientras Ebrard y Mancera disputan sus capitales políticos en la línea dorada, el PRI no pierde de vista la joya que le falta en la corona de su restauración. El nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México y demás obras de infraeschuctur anunciadas por Enrique Peña Nieto apuntan a reposicionar al PRI en la ciudad hacia las elecciones del próximo año y cargarle los costos ambientales y sociales al propio Mancera. Parece que éste es el precio que habrá que pagar por la Reforma Política del Distrito Federal.
El hundimiento del PRD en la ciudad avanza como si estuviera asentado en los terrenos de los que alguna vez fue el lago de Texcoco. Veremos, pues, si hacia el 2015 logra recuperarse, aunque sea poco a poco como la propuesta de Mancera en relación con el salario mínimo, o veremos a los de amarillo y negro en un tercer lugar detrás del PRI y de MORENA.


miércoles, 13 de agosto de 2014

Puebla como escenario de guerra permanente.

En colaboraciones anteriores he argumentado que lo que estamos viviendo en México es un conflicto interno prolongado cuyo objetivo es la apropiación de los bienes comunes en beneficio de intereses privados a través de distintos mecanismos de control y violencia institucional y estructural que poco a poco destruyen el tejido de la sociedad dejándola a merced del gran capital. Cualquier grupo social que se resista al despojo de sus ámbitos de vida es el enemigo interno que justifica el estado de guerra. El Estado mexicano, en este escenario, ha asumido las tareas de control y seguridad que garanticen el libre flujo del capital nacional e internacional a lo largo, ancho y profundo de nuestro territorio. En esta democracia capitalista realmente existente el estado está aliado, sino es que subsumido, a los intereses de los mercados legales o ilegales incluso a costa de los derechos humanos y ámbitos de vida de los ciudadanos.
Aunque la guerra permanente en México sucede simultáneamente en distintos escenarios, desde Michoacán, Tamaulipas y Guerrero hasta la sede del poder legislativo federal que a través de sus reformas ha legalizado tanto los despojos de los bienes comunes como el espionaje y criminalización a los ciudadanos, el estado de Puebla muy probablemente sea el ejemplo más claro de lo aquí expuesto.
Después de 8 décadas ininterrumpidas de gobiernos priístas, la anhelada alternancia llegó a Puebla a través de Rafael Moreno Valle y de una oportunista alianza entre el PAN, el PRD y el elbista Nueva Alianza. Desde su llegada a la gubernatura en 2011, Rafael Moreno Valle ha gobernado autoritaria y despóticamente, controlando tanto al congreso local como a los medios de comunicación del estado, despilfarrando los recursos en obras magnánimas utilizadas para promocionar su imagen en horario estelar en las telenovelas del canal de las estrellas. Además, Moreno Valle impulsó la eufemísticamente llamada Ley para Proteger los Derechos Humanos y que Regula el Uso Legítimo de la Fuerza por Parte del Elementos Policiacos del Estado, esa misma que la vox populli bautizó como #LeyBala, para poder controlar a punta de balazos a quienes cuestionen o protesten contra sus políticas. Esta ley malparida cobijó la operación policial contra la población de San Bernardino Chalchihuapan, sí, esa operación en la que fue asesinado por un impacto de bala de goma José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo de 13 años. Para el gobierno de Moreno Valle no es suficiente asesinar legalmente, sino que ha operado todo el aparato estatal para criminalizar a la comunidad de San Bernardino llegando al insultante extremo de afirmar que José Luis Alberto fue utilizado como escudo humano por su madre. Miles de pesos ha gastado Moreno Valle en campañas mediáticas que insisten en que la policía no utilizó balas de goma – aunque haya costales llenos de éstas en San Bernardino- y que la onda expansiva de un cohetón fue lo que ocasionó la muerte del niño José Luis.
Si asesinar no fuera suficiente, más de un centenar de personas –ese enemigo interno necesario en la guerra permanente- han sido detenidas durante su gobierno por protestar contra sus políticas de privatización del agua y de despojo a través de los megaproyectos articulados en el Proyecto Integral Morelos.
Ya dirán los politólogos por qué la alternancia en Puebla debilitó la democracia y los derechos humanos a la par que reforzó el autoritarismo y despotismo con el que ha ejercido esta guerra Moreno Valle. En mi opinión, él simplemente, está trabajando en su precamapaña presidencial para administrar lo que nos quede de México en 2018.  


miércoles, 9 de julio de 2014

Presos políticos y la dominación de espectro completo

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Presos políticos y la dominación de espectro completo
Editorial para Zigma en la Política del 9 de julio de 2014
Pablo Reyna Esteves (@preynae)
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Diversos académicos y miembros de organizaciones sociales han descrito la situación actual de México como la de un país en un estado de guerra permanente[1] o guerra infinita[2]. Ana Esther Ceceña, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, en un reciente ensayo titulado Los golpes de espectro completo, caracteriza esta guerra como un conflicto interno prolongado que “da paso al saqueo, estimula una variedad de negocios (armas, drogas, alimentos, trata de personas, mercenarismo y muchos otros) y permite un control no legitimado sobre las poblaciones porque se ejerce en condiciones de excepción.”[3] La guerra permanente tiene por objetivo la apropiación de los bienes comunes en beneficio de intereses privados, dejando a su paso sociedades rotas, incapaces de resistir por periodos prolongados. Las características de esta dominación de espectro completo, desarrolla Ceceña, son la simultaneidad, la impunidad y el avasallamiento.
La simultaneidad tiene por objetivo desgastar todos los ámbitos de la vida social a través de múltiples mecanismos aplicados al mismo tiempo. Esto genera en la sociedad tanto desconcierto como respuestas fragmentadas y desorganizadas. El tsunami de reformas estructurales impulsadas cupularmente en México tiene que ser entendido en esta lógica. En meses recientes las reformas laboral, fiscal, educativa, energética y de telecomunicaciones han arrebatado derechos sociales y limitado los márgenes de maniobra de la sociedad.
La imperante impunidad en México invalida los referentes de justicia a través de la ostentación de comportamientos ilegales, hasta que ya no es posible distinguir entre el estado de derecho y el crimen, generando –objetiva y subjetivamente- un estado de indefensión de la sociedad frente al triunvirato del estado, narco y empresas trasnacionales.
A través del avasallamiento, tercer elemento desarrollado por Ceceña,  se busca ampliar la dominación a través del uso de fuerza desproporcionada y arrasadora frente a todas aquellas personas o colectivos, por muy pequeños que sean, que puedan resistir las políticas de estado y de intereses del mercado. En México se ha normalizado el despliegue del ejército, la marina y paramilitares no sólo en los territorios disputados a la delincuencia organizada, sino también en aquellos territorios estratégicos para el capital trasnacional.  Los pueblos, organizaciones, comunidades y personas que se organizan y resisten para evitar el despojo de sus ámbitos de vida son el objeto de la violencia avasalladora, reforzada, también, por la criminalización de la protesta, las detenciones arbitrarias, agresiones físicas e incluso la muerte violenta de líderes sociales y defensores de los derechos humanos.
Son decenas de defensores comunitarios que han sido apresados en los últimos meses tanto en Michoacán como en Puebla, Morelos y Guerrero. Para muestra baste nombrar a José Manuel Mireles de Michoacán; Enedina Rosas Vélez, Juan Carlos Flores Solís y Abraham Cordero Calderón presos políticos en Puebla por defender la voluntad de sus pueblos frente al Proyecto Integral Morelos; en Guerrero son emblemáticas las detenciones de Nestora Salgado, líder comunitaria de Olinalá, y Marco Antonio Suástegui, vocero y líder histórico del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa la Parota.
Sirva, pues, esta editorial para exigir libertad de todas y todos aquellos presos políticos por defender sus territorios y ámbitos de vida.




[1] Zibechi, Raúl, (2014) “Defendernos colectiva y comunitariamente”, La Jornada, 18 de abril de 2014. Disponible en línea: http://www.jornada.unam.mx/2014/04/18/opinion/036a1pol
[2] Ceceña, Ana Esther, (2014) “Los golpes de espectro completo”, en ALAI América Latina en Movimiento,mayo de 2014. Disponible en línea: http://alainet.org/active/73900
[3] Idem

....espacio para no olvidar ....

.... la memoria es, ya, una esperanza....

... Memorial de Agravios... para muestra, basta un espejo...

... civiles asesinados durante la guerra en irak ...

... por ustedes rebeldes, rebeldes seremos...

... por ustedes rebeldes, rebeldes seremos...
Foto de Pedro Valtierra