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Llamamos a todos y a todas no a soñar, sino a algo más simple y definitivo, los llamamos a despertar. - Sup Marcos (1/enero/1999)

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“Porque en el fondo, uno ama al mundo a partir de la certeza que este mundo, triste mundo convertido en campo de concentración, contiene otro mundo posible. O sea, que el horror está embarazado de maravilla.” -Eduardo Galeano

lunes, 22 de octubre de 2007

EL PDNPN

DEL REFORMA DE HOY...

EL PDNPN
Denise Dresser
22 Oct. 07

Imágenes de la patria. Vicente Fox y Marta Sahagún abrazados bajo un árbol, presumiendo su rancho. Roberto Madrazo con los brazos en alto, celebrando su triunfo en el maratón de Berlín. Mario Marín en una reunión reciente de la Conago, sonriendo mientras platica con sus contrapartes. Ulises Ruiz de la mano de su esposa, paseando por un hotel de lujo en la playa. Arturo Montiel, en un resort invernal, esquiando de cuesta en cuesta. Emilio Gamboa sentado en la Cámara de Diputados, negociando las reformas a la medida del priismo desde allí. Personajes impunes, progenitores de la desconfianza, númenes de la impunidad, patrones de la trampa, emblemas de la nación, faros de la mentira e íconos de la República. Protagonistas prominentes del País Donde No Pasa Nada.

Donde hay muchos escándalos pero muy pocas sanciones. Donde proliferan las fotografías sugerentes pero no las investigaciones contundentes. Donde siempre hay corruptos señalados pero nunca corruptos encarcelados. Y donde todo esto es normal. Los errores, los escándalos y las fallas no son indicio de catástrofe sino de continuidad. El coyotaje practicado por la primera dama o la pederastia protegida por un gobernador o la fortuna ilícita acumulada por un candidato presidencial o las negociaciones turbias entre un senador y un empresario no son motivo de alarma sino de chisme. No son síntoma de un cáncer a punto de metástasis, sino de una urticaria con la cual el país se ha acostumbrado a convivir. La permanencia en el poder público de quienes violan sus reglas más elementales es lo acostumbrado, tolerado, aceptado. Lo que ha sido será y no hay nada nuevo bajo el sol.

O sólo la grabación telefónica más reciente o la entrevista incriminatoria más picante. Aquello que se vuelve tópico de mil sobremesas y comidilla en un centenar de cafés. Siempre acompañado de inescapables manifestaciones de indignación e increíbles muestras de sorpresa. Como si nadie hubiera conocido la trayectoria de Roberto Madrazo desde su elección fraudulenta en 1994. Como si nadie hubiera leído hace años los reportajes de Proceso sobre la playa El Tamarindillo y el tráfico de influencias -orquestado desde Los Pinos- que revelaron. Como si nadie hubiera oído a Emilio Gamboa decirle a Kamel Nacif sobre una iniciativa que perjudicaba sus intereses: "Va pa' tras papá; esa chingadera no pasa en el Senado". Como si nadie hubiera escuchado las conversaciones grabadas entre Mario Marín y Kamel Nacif. Como si el país entero se hubiera olvidado de ellas. Y eso es precisamente lo que ocurre: primero el escándalo y después el arrumbamiento. Primero el ultraje y después el abandono, la siguiente noticia picosa, la próxima oportunidad para asar a la parrilla a un político infame y luego olvidarse de él.

Porque en todos los casos de corrupción en el País Donde No Pasa Nada, no importa la evidencia sino la coyuntura política. La correlación de fuerzas en el Congreso. El calendario electoral. Las negociaciones entre los partidos y sus objetivos de corto plazo. La relación entre el Presidente y la oposición que busca acorralarlo. Las conveniencias coyunturales de los actores involucrados. Los intereses de los medios con agenda propia y preferencias políticas particulares. En un contexto así, el combate a la corrupción se vuelve una variable dependiente, residual. No es un fin en sí mismo que se persigue en aras de fortalecer la democracia, sino una moneda de cambio usada por quienes no tienen empacho en corroerla. Las instituciones establecidas se convierten -como diría Louis Mumford- en una sociedad para la prevención del cambio. Hay demasiados intereses en juego, demasiados negocios que cuidar, demasiados cotos que proteger.

Cotos como el que Mario Marín erigió en Puebla y la Suprema Corte ha intentado desentrañar. Mil doscientas cincuenta y un páginas donde la comisión investigadora determina que el arresto de Lydia Cacho "fue una componenda del gobernador con el empresario". Mil doscientas cincuenta y un páginas que describen de manera detallada cómo las instituciones se pusieron al servicio del gobernador y sus amigos. Cuarenta personas -procuradores, jueces, comandantes, agentes judiciales- involucradas en una conspiración; en un "concierto de autoridades con el objetivo, no de enjuiciar, sino de perjudicar a la periodista" como lo subraya la Foja 1137. Evidencia inequívoca que no puede ser ignorada. O archivada. O eludida como quisiera -por lo visto- hacerlo Diódoro Carrasco, el presidente de la Comisión de Gobernación, cuando afirma que las conclusiones de la Suprema Corte "no son vinculatorias ni para el Ejecutivo ni para el Congreso".

Pero siempre se nos dice que, ahora sí, la impunidad terminará. En este sexenio, la Secretaría de la Función Pública -de verdad- actuará. En el gobierno del "México ganador" -de verdad- los juicios políticos ocurrirán. Todos los esfuerzos se encaminan en esa dirección, afirman los vendedores de la inmunidad gubernamental. El gobierno de la República trabaja para ti -anuncian-, mientras parece hacerlo siempre para ellos, los mismos de siempre. Los López Portillo o los Salinas o los Cabal Peniche o los Madrazo o los Montiel o los Marín o los Ruiz o los Gamboa o los Bribiesca Sahagún. Desde hace décadas, el gobierno como la explotación organizada, como la depredación institucionalizada. Así se vive la política en México. Así la aceptan sus habitantes. Así se vuelven cómplices de ella. Mexicanos convertidos en comparsas de una clase política que, como sentencia el Financial Times, "sigue sirviéndose a sí misma".

Emerson escribió que las instituciones son la sombra alargada de un solo hombre. De ser así, las instituciones confabuladas de México son el reflejo de sus habitantes; de aquellos estacionados cómodamente en el viejo orden de las cosas. Ciudadanos complacientes que contemplan a los corruptos, pero no están dispuestos a pelear para consignarlos. Ciudadanos imaginarios, atraídos por las imágenes de la patria ennegrecida pero que no levantan un dedo para limpiarla. O exigir que quienes la gobiernan tengan un mínimo de decencia. O gritar que los mexicanos se merecen más que Marta Sahagún o Arturo Montiel o Roberto Madrazo o Mario Marín o sus facsimilares a lo largo del país. Algo como lo que hizo Lydia Cacho cuando alzó la voz y comenzó a contagiar la valentía que siempre carga dentro. Por ello recibirá un premio mañana en Nueva York y aprovecho para reiterar cuán orgullosa estoy de ella por los límites que ha empujado. Pero nadie puede enorgullecerse del país que produjo su caso y -hasta la fecha- intenta ofuscarlo. El PDNPN.

sábado, 20 de octubre de 2007

¿Por qué voy a Irak? - Tiosha Bojorquez

comp@s...
hace un tiempo... allá por el 2003... en una mesa del vips de san jerónimo... coincidimos el fede, un amigo suyo -tiosha- y yo...
en aquel entonces los preámbulos de la guerra por petróleo contra irak se vislumbrabra....

esa fue la única vez que vi a tiosha... después -vía el fede- me enteré que fue parte de los "jiuman chiles" (human shields - escudos humanos) que se fueron al inicio de la guerra en irak... después que publicó parte de su experiencia en un libro editado por vigo mortensen y naomi klein...

antes de irse para irak, tiosha escribió esta carta que se publicó El Correo Ilustrado de La Jornada el 9 de marzo de 2003:

va la carta....



Por qué voy a Irak
Señora directora: Ruego a usted publicar la presente:

Voy a Irak porque amo profundamente la vida. Porque tengo 29 años y en este momento, más que nunca antes, percibo cada segundo como un regalo. Respiro y el aire me llena de fuerza. Despierto al amanecer y el sol me canta una canción que voy poco a poco entendiendo. Voy a Irak porque amo profundamente la vida.

Voy a Irak porque el amor, el amor de a de veras, no admite egoísmos. Y, como dije, ahora, más que nunca, amo la vida. Y el amor, el amor de a de veras, no admite egoísmos. Este amor es amor pues se ama a sí mismo en el otro, en el amor de los otros. El amor de a de veras se reconoce en el amor de a de veras de los otros y por eso es que no admite egoísmos.

Voy a Irak porque no puedo contemplar el absurdo absoluto, el sin sentido del "viva la muerte" sin hacer nada y no sentir que la falta de acción me hace cómplice.

Voy a Irak porque creo que la gente debe morir en paz, rodeada por gente a quien ama y quien le ama. Creo que la gente debe morir por el efecto del tiempo y la naturaleza tan sabia, no por una bomba que se tira para que alguien coseche algunas monedas.

Voy a Irak porque quiero vivir para tener hijos, porque quiero poder ver sus ojos, sostener su mirada y decirles: "amen la vida y recuerden que por el amor, el amor de a de veras, se lucha, se arriesga, se lucha".

Voy a Irak porque quiero ir y volver y no puedo evitar sentir que si no voy me habré ido sin poder regresar nunca. Quiero ir para volver. Quiero volver, volver, volver. Y, para eso, necesito haber ido.

Voy a Irak porque si no voy, si no me levanto, marcho y grito con fuerza: "¡Paren esta locura, ya suficiente dolor se ha vivido!" Entonces, callado, seguiré gritando toda la vida. Y amo demasiado el silencio. Amo demasiado la risa. No quiero que mi vida sea un grito continuo.

Voy a Irak porque no creo en las fronteras, no creo en los países, no creo en las banderas y mucho menos en los sistemas de gobierno. En lo que yo creo, y ahí sí, de a de veras, es en Juan, en Tonantzin, en Ibrahim, en María, en Aisha, en Said, en Ernesto, en Buba, en Fátima y en Helena. Yo creo en la gente, creo profundamente en la gente.

Voy a Irak porque si no fuera, o si no ayudara a los que van, entonces estaría ayudando a otros que también fueron, pero para asesinar no a los que no van sino a los que se quedan, pues de allá son y allá viven. Y ése es el único delito que han cometido.

Voy a Irak porque tú no puedes ir conmigo, pero no importa. Porque al ir te llevo dentro y entonces no soy uno sino un chingo: soy yo, tú, ése, la otra, aquél, y también los que olvido.

Voy a Irak porque quiero que te acuerdes de que las guerras lejanas no existen, de que las guerras ajenas no existen, de que si nos conociéramos seríamos amigos y, como yo estoy allá, tú puedes decir sin mentir que no hay duda: tú, allá, también tienes amigos.

Atentamente

Tiosha Bojorquez Chapela Se suman más voces a un no a la guerra


domingo, 14 de octubre de 2007

¿MONOPOLIO DEL PODER? / TIEMPOS DE ENCRUCIJADA / ¿POR QUÉ EL CAPITALISMO NECESITA DEL TERROR?


¿Monopolio del poder?

Enrique Dussel (La Jornada, 14 de octubre de 2007)

Por lo general se usan las palabras en política sin pensar demasiado en su significado. Puede, por ejemplo, expresarse que “sólo los más dinámicos sobrevivirán” –como lo señaló una secretaria de Educación– sin advertir que se trata de una propuesta darwinista. O se dice que la emigración de población mexicana a Estados Unidos es “inevitable y económicamente ventajosa”, sin advertir que, con respecto a la primera parte enunciada, la manera de evitarlo sería creando empleos en México; pero si se declara el problema como “inevitable” significa que se ha descubierto que la creación de empleos es imposible, aunque en campaña se indicó que sí se generarían –lo cual es una contradicción. Y con respecto a lo de “económicamente ventajosa”, me recuerda la opinión de Ginés de Sepúlveda que en el siglo XVI calmaba a los indios indicándoles que les era “provechoso” la conquista de los españoles porque eran hombres virtuosos y cristianos, sacándolos así de la barbarie y el paganismo; olvidando que ni eran virtuosos ni cumplían las exigencias cristianas y, como los patrones de los mexicanos en Estados Unidos, los explotaban sin misericordia. De la misma manera, los dólares enviados por los migrantes a sus familiares son fruto de mucho sufrimiento. O como decía un obispo de Michoacán en el siglo XVI: “La plata que va a esos reynos (de España) ha sido conseguida con la sangre de los indios y va envuelta en sus cueros”. Pero entremos en cuestión.

Se ha dicho que el gobierno ejerce el “monopolio del poder”. Creo que quizá se esté refiriendo a la opinión de Max Weber en aquello de que el Estado tiene “el monopolio del ejercicio de la violencia legítima”. Sin embargo, aún este enunciado habría que aclararlo. Si “violencia” es el ejercicio de la coacción contra el derecho del otro, tiene más bien el “monopolio de la coacción legítima” solamente. Si ejerciera dicha “coacción” contra el derecho del otro no podría ser “legítima”, porque legitimidad incluye la participación simétrica del afectado, y al que se le violan sus derechos no puede pedírsele que acuerde tal acto. Además, cuando una víctima de un sistema injusto (por ejemplo, Miguel Hidalgo que sufría el sistema colonial español en la Nueva España) se levanta en rebelión contra el orden legal dominador (como el español), descubriendo el nuevo derecho de ser libre y no un dominado colonial, produce una situación de mayor complejidad. En este caso el ejercicio por parte del virrey de la coacción legítima del Estado de las Indias, que partía del consenso de los colonos americanos, no violaba, antes de la rebelión, ningún derecho. Pero desde el momento que la rebelión descubría un nuevo derecho (la libertad de suelo donde habían nacido: México) se producía un hecho nuevo: ahora el virrey ejercía violencia contra el derecho recién descubierto por los colonos. De un bloque dirigente (en Nueva España con el consenso de los colonos) ahora se transformaba en un bloque dominador (ante el nuevo México naciente). Ahora se trataba, la represión del virrey contra los que luchaban por su independencia, de un ejercicio monopólico de la violencia, ilegítima (para los patriotas); cuya oposición era considerada legítima, aunque ilegítima para los “gachupines”. Era la crisis normativa del proceso de la liberación del 1810. De manera que en esas circunstancias, el monopolio de la violencia era injusto (del virrey) y la coacción de los patriotas, aunque era ilegal (porque todavía no tenían Constitución ni leyes) ganaba en legitimidad. El enunciado de Weber vale para época normales, no para épocas de crisis de independencia o de toma de conciencia de nuevos derechos de los movimientos sociales.

Pero hablar del “monopolio del poder” es más ambiguo todavía. Porque el único que tiene el monopolio del poder es la comunidad política o el pueblo (como bien proclama la Constitución en el artículo 39). Sólo la comunidad es la sede del poder político (tesis 2 de mi obra 20 tesis de política, Siglo XXI): es la potencia propiamente dicha. Esa comunidad política o pueblo se crea las instituciones para poder ejercer el poder (la potestas). La macro-institución que gobierna a favor del pueblo, el Estado, no es sede propiamente del poder, sino que (como toda institución o representación) es el lugar del ejercicio delegado del poder. El Estado, las instituciones políticas (como sociedad civil en el sentido gramsciano o como sociedad política) ejercen la autoridad o la soberanía de manera delegada. Bien lo dijo Marcos, el del Evangelio (10,43-44): “El que quiera ser autoridad hágase servidor de todos”. Es lo que Marcos, el de Chiapas, proclama: “los que mandan mandan obedeciendo”, y que Evo Morales resumió como “poder obediencial” –formulación política exclusivamente latinoamericana actual. En ese caso no es el Estado o el gobierno el que tiene el “monopolio del poder”, sino, muy por el contrario, es el que debe obedecer las demandas del pueblo que parten de sus necesidades más perentorias: comer, beber, tener vestido, casa, salud y algunas cosas más. En esto coinciden el Libro de los muertos (cap. 125) del Egipto de hace 5000 años, la visión del fundador del cristianismo (Mateo 25), y F. Engels en el prólogo de El origen de la familia.

“Monopolio del poder” tendría el gobierno o el Estado en un segundo caso. El Marcos, el del Evangelio, lo enuncia así: “Aquellos que se consideran dirigentes, dominan a los pueblos como si fueran sus patrones [... son] los poderosos que hacen sentir su autoridad” (10, 42). Lo que Marcos, el de Chiapas, sintetiza: “los que mandan, mandan mandando”.

¿Qué se habrá querido decir cuando se proclama que se tiene el “monopolio del poder”? ¿Se habrán pensado todos los corolarios que pueden sacarse de un tal enunciado? Si se tiene el monopolio del poder es porque la voluntad del gobernante es el fundamento del ejercicio del poder que ha dejado de ser delegado en el representante, pero eso debería llamarse “fetichismo”, como lo indica Marx en el famosos texto del robo de la leña en 1842: “Nos encontramos ante el curioso espectáculo, basado tal vez en la esencia misma de la Dieta [el gobierno de Westfalia], que las [comunidades de las] provincias, en vez de luchar por medio de quienes las representan, tengan que luchar en contra de ellos”. Y esto porque la “voluntad [del gobernante] se ha puesto como el fundamento (stat pro ratione voluntas}”. Cuando el fundamento del ejercicio del poder del gobernante no es ya la voluntad del pueblo, sino su propia voluntad, deberá por su parte apoyarse en otros fundamentos... sea en el ejército, sea en la oligarquía enriquecida, sea en el imperio de turno, o en otras fuentes aparentes del poder, lo que en otras épocas era más fácil ya que podía pretenderse encontrar dicho fundamento en la misma voluntad de Dios, pero hoy ya es imposible por la secularización de la política (y aún en tiempo no tan secularizados, un Francisco Suárez enseñaba que Dios daba el poder a los pueblos, a los reinos y éstos al soberano, de manera que aún en ese caso el “poder venía de abajo” y nunca, ni el rey de España, pretendía tener el “monopolio del poder”, porque el tal monopolio lo tenía el pueblo o los reinos, y no el rey). ¿Qué se habrá querido decir con una tal expresión?

A Andrés Aubry, a don Sergio Méndez Arceo

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Tiempos de encrucijada

¿Cómo contribuye la agricultura a la crisis ambiental?

Víctor M. Toledo (La Jornada del Campo, 10 de octubre de 2007)

“La Tierra comenzó sin nosotros y terminará sin nosotros”, esta frase lapidaria y terrible, dicha sin rubor por el célebre antropólogo francés Claude Levi-Strauss, se puede cuestionar, debatir o comentar, pero lo que ya no se puede hacer es ignorarla o soslayarla. Los innumerables impactos provocados por la civilización industrial al delicado equilibrio ecológico del planeta, cuya expresión más preocupante es el calentamiento global, han resultado mucho más peligrosos de lo que se había supuesto o especulado. Hoy se viven ya tiempos cruciales, pues es necesario tomar medidas radicales y urgentes que eviten la inminencia de un colapso ecológico en las próximas décadas. Las llamadas de atención han sido las innumerables calamidades climáticas, biológicas, alimentarias, sanitarias y sociales de la década pasada.

El futuro cercano turba ya los sueños de las mentes más lúcidas, de los habitantes más conscientes del planeta, y al mismo tiempo obliga a realizar un replanteamiento de una profundidad y una radicalidad inesperadas. En los meses recientes, además de reportes de carácter científico, han aparecido significativas voces de alarma y acciones que llaman la atención sobre la posibilidad de una catástrofe global en corto plazo: el documental de Al Gore, La verdad incómoda, sobre el cambio climático; el Informe Stern preparado para el primer ministro inglés; la significativa frase con la que Fidel Castro terminó su última carta pública de 2006 (“tenemos el deber de salvar a nuestra especie”); el cuarto informe del Panel Internacional sobre el Cambio Climático preparado por 600 científicos de 40 países (febrero del 2007), y especialmente la obra más reciente del científico James Lovelock, La venganza de Gaia (2006).

Y sin embargo, los responsables no son todos los seres humanos, pues la crisis ecológica global es fundamentalmente una crisis desatada por la civilización industrial y más específicamente por el capitalismo. Aún más, conforme el tiempo pasa se hace evidente que la causa final de la crisis planetaria se origina en la racionalidad que funda el capital a partir de su diabólica maquinaria acumuladora. No es casual que mientras la crisis avanza se documentan las máximas ganancias de toda la historia del capitalismo, puesto en evidencia por los datos del Índice Dow Jones, la lista de los 946 millonarios reportados por Forbes y los informes financieros de las mayores corporaciones. La responsabilidad de la crisis debe entonces ser matizada no sólo entre sectores sociales o espaciales, sino especialmente en función de las lógicas para producir, circular, transformar, consumir y reciclar los bienes y servicios que provienen de la naturaleza. ¿Qué papel juegan en este contexto las áreas rurales?

En los campos, como en los mares, los seres humanos realizan la apropiación del universo natural, primer acto del metabolismo entre la sociedad y la naturaleza: agricultura, ganadería, pesca, caza, recolección, extracción, forestería, acuacultura. Como sucede en el resto de los ámbitos de la vida humana, la historia reciente de las áreas rurales es la historia del conflicto entre las fuerzas dominantes del capital y las fuerzas de resistencia representadas por las formas tradicionales, campesinas o premodernas. En el contexto mundial, 2 mil 600 millones de seres humanos se dedicaban todavía en 2004 a laborar la naturaleza (datos de la FAO) representando 40% de la población total. De esa cifra, que abarca en sentido estricto a la población rural del mundo, entre 60% y 80% son pequeños productores que utilizan métodos tradicionales y fuentes de energía solar, animal y humana, el resto son productores modernos o semi modernos.

Las contribuciones rurales a la crisis ecológica del planeta surgen fundamentalmente de la expansión de las formas modernas, especializadas, de producción agroindustrial, en la que enormes espacios y territorios quedan convertidos en “pisos de fábrica”para la implantación de monocultivos agrícolas y ganaderos y modos forestales y pesqueros basados en el aprovechamiento de una o unas pocas especies. Por ejemplo, cuando se revisan los orígenes de los gases de efecto invernadero que están provocando el calentamiento del planeta, las áreas rurales contribuyen con un nada desdeñable 31% proveniente de los campos agrícolas y los pastizales ganaderos (13.5%) y la deforestación en las regiones tropicales (18.2%); el resto proviene del transporte (13.5%), la energía utilizada en las casas urbanas (24.5%), la industria (17%) y otros. La responsabilidad rural se amplifica si se consideran los gastos energéticos de los sistemas agroindustriales, pues éstos trabajan a partir de máquinas movidas por petróleo y gas y requieren para su rentabilidad económica de grandes explotaciones o propiedades.

Las reses a su vez eructan metano, más dañino aún para la atmósfera que el bióxido de carbono. Hoy existen en el planeta mil 500 millones de reses, una por cada cuatro humanos. La expansión de la ganadería vacuna ha sido, además, la causa principal de la destrucción de millones de hectáreas de selvas y otros ecosistemas tropicales. No son pues los modos milenarios, tradicionales, de uso de la naturaleza los agentes primordiales de la debacle ecológica, sino las formas agro-industriales que buscan la generación masiva de mercancías (agronegocios), aunque en ciertas condiciones (como la presión demográfica) los sistemas tradicionales se pueden volver depredadores. Basados en una estrategia de uso diversificado y de pequeña escala donde la agricultura, la ganadería y el aprovechamiento forestal coexisten en mosaicos de paisajes y donde las fuentes de energía son la solar (directa e indirecta), el músculo animal y la fuerza de trabajo del productor, los sistemas tradicionales o campesinos son el mejor punto de partida para crear sistemas sustentables de producción tales como la agricultura orgánica, la ganadería holística, la pesca responsable y la producción forestal ecológicamente certificada.

Investigador del Instituto de Ecología vtoledo@ate.oikos.unam.mx

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Entrevista a la escritora Naomi Klein
Por qué el capitalismo necesita al terror

Existe una escuela de pensamiento según la cual el mercado libre y la democracia van de la mano haciendo que la gente sea libre y próspera. Tú sostienes que la ideología del libre mercado ha triunfado en todo el mundo, no porque la población la haya adoptado sino porque se la han impuesto, a menudo en momentos de angustia. Además, en ocasiones, han sido los propios gobiernos los que han creado estos momentos de angustia como un pretexto para establecer políticas de libre mercado. Para colmo, estas políticas no han funcionado verdaderamente. Simplemente han enriquecido a la gente que las ha introducido. ¿Qué te parece este resumen?

Bastante bueno, aunque algunas cosas serían discutibles. No creo que haya ejemplos de que los propios gobiernos hayan creado ellos mismos las crisis.

De acuerdo. ¿Es la violencia inherente al capitalismo o es algo que ha surgido del capitalismo según se ha estado practicando en los últimos cientos de años?

Creo que se puede sostener ese argumento, pero de lo que el libro trata realmente es sobre la guerra entre diferentes clases de capitalismo. Trata sobre la batalla de ideas entre el keynesianismo, una economía mixta, que es lo que tenemos en este país, y lo que yo describo como una cepa fundamentalista del capitalismo que está en contra de la idea misma de economía mixta. Cuando esta clase de capitalismo fundamentalista se sale con la suya lo que resulta no es capitalismo sino corporativismo, China es un buen ejemplo...

¿Cuáles son las características de este capitalismo fundamentalista?

Son casi las mismas características que comparte toda clase de fundamentalismo: el deseo de pureza, la creencia en un equilibrio perfecto, y cada vez que se identifica un problema, el que se achaque a perversiones y distorsiones dentro de lo que, de otra forma, sería un sistema perfecto. Creo que esto se ve muy claro en los fundamentalistas religiosos y en los fundamentalistas marxistas y se podría discutir que el economista austriaco, Friedrich Hayek y el economista de la Universidad de Chicago, Milton Friedman compartían el sueño de un sistema puro. En muchos casos se trata de matemáticos brillantes así que su modelo parece perfecto. Pero creo que todo aquel que se enamora de un sistema se acaba volviendo peligroso, debido a que el mundo no se amolda a ese sistema y entonces lo que pasa es que te enfadas con el mundo.

Así que tenemos a estos economistas defendiendo una forma de capitalismo puro, ¿por qué su atracción por los desastres?

Porque los desastres son momentos en los que la gente esta desconcertada, conmocionada, ya estén dispersos, como ocurrió después de que un huracán golpeara Nueva Orleáns, o se encuentren recogiendo los fragmentos después de haber sido bombardeados o de que su visión del mundo se haya visto hecha pedazos, como ocurrió después del 11-S. Estos son momentos maleables desde un punto de vista político. Es sabido que los desastres crean estas oportunidades, así que tienes todo un grupo de gente siempre lista para saltar a la primera oportunidad, la mayor parte dentro de la infraestructura de los gabinetes estratégicos. Creo que estos think-tanks son una especie de incubadoras de ideas, mantienen las ideas preparadas para cuando llegue el desastre. Milton Friedman dijo que sólo una crisis, ya sea real o percibida, produce un cambio real y cuando llega esa crisis, el cambio que desencadena depende de las ideas que haya en el entorno.

Hablemos de Chile. Este es un país que en los años 70 eligió a Allende. Un social demócrata, un socialista que llega al poder pero que no se lleva bien con los Estados Unidos, se le ve simpatizante de Castro y de la Unión Soviética y sucesivos presidentes de EE.UU. recelan de él.

Fueron Nixon y Kissinger juntos. El libro concluye con una cita de una carta desclasificada de Kissinger a Nixon donde le dice que la amenaza de Allende no era sobre nada de lo que decían públicamente en esa época, que se estaba arrimando demasiado a la Unión Soviética, que sólo hacía ver que era un demócrata y que iba a convertir a Chile en un sistema totalitario. Según escribe Kissinger la verdadera amenaza era que se propagase la democracia social. La Unión Soviética fue el hombre del saco oportuno. Era fácil odiar a Stalin, pero lo que siempre fue una amenaza era la idea del socialismo democrático, una tercera vía entre el comunismo totalitario y el capitalismo.

¿Y tú crees que temían más a eso que a la Unión Soviética en el contexto de la Guerra Fría?

Bueno, si miramos los golpes de estado, el derrocamiento del Primer Ministro Mossadegh en Irán, y del Presidente Arbenz en Guatemala, (los dos primeros golpes de estado de la CIA en los años 50), nos daremos cuenta de que ambos eran nacionalistas democráticos, y que siempre se siguió el mismo patrón de miedo, hacer creer que en realidad se trataba de un régimen soviético camuflado. Así que si miramos los golpes de estado, lo que vemos es un deseo de pisotear sistemáticamente esta idea de un término medio democrático. Pues son una amenaza para los inversores estadounidenses en el extranjero, sobre eso no cabe ninguna duda.

Así pues, Allende es derrocado por Pinochet, Pinochet tuvo muchísimo apoyo de los EE.UU. y de los economistas de la Escuela de Chicago y es bien sabido que éste cometió asesinatos masivos y recurrió a diferentes formas de brutalidad contra su oposición, algo que tú ves como una parte integral de ese programa para instalar esta nueva economía en Chile

La idea de que Chile se podría convertir en un laboratorio para las políticas económicas extremas de la Escuela de Chicago es un poco como pensar que se podría comenzar una revolución contra el capitalismo en Beverly Hills. Chile era un país profundamente inhóspito para estas ideas. Pero gracias a esta colaboración entre Pinochet y los economistas que habían estudiado en la Universidad de Chicago con becas del Departamento de Estado de los EE.UU., Chile se convirtió en un laboratorio en donde experimentar con estas ideas que hasta ahora todavía no se han puesto en práctica en EE.UU., como por ejemplo el impuesto no progresivo, un impuesto con un tipo único del 15%, escuelas concertadas y leyes laborales que esencialmente prohibían que los sindicatos se involucrasen en cualquier actividad política. Copiado literalmente del manual, ¿sabes? Como si cogiesen el manifiesto de Friedman y lo convirtiesen así tal cual en ley. La idea de que esto podría pasar en Chile precisamente en aquel momento de su historia, cuando había tanto apoyo al desarrollismo, por supuesto que requirió el uso de la fuerza.

Hablas bastante sobre tortura y brutalidad y la conmoción producida por un cambio generalizado y la repercusión que ello tuvo en la población. Lo ves como parte integrante de la perspectiva de los economistas, que esa era la única manera, mediante la conmoción y la desorientación severa de la población, para conseguir que cambiaran su comportamiento y aceptaran la nueva ideología.

Existía y todavía existe el consenso de que si no se produce una crisis profunda que hace ver la alternativa como algo incluso peor, entonces la gente no deja las cosas que hacen su vida mejor, ya sea su seguro de desempleo o las viviendas protegidas. Lo que quiero decir es... mira Nueva Orleans. La gente no hubiese abandonado sus casas si no hubiese habido un desastre natural. Obviamente ellos no planearon el desastre natural pero te puedo decir que estuve en Nueva Orleans una semana después del huracán, mientras todavía estaba la ciudad anegada por las aguas, y los periódicos estaban citando a un congresista republicano diciendo, "De las viviendas subvencionadas de las que nosotros no pudimos deshacernos, Dios sí que pudo deshacerse"

Vayamos a China, a la que consideras otro laboratorio de la misma clase. Soy el último en disculpar a China porque lo veo como un estado represivo y no como una economía realmente abierta, pero una vez dicho esto, reconozco las mejoras que ha habido en cuestiones de libertades y estándares de vida. Han pasado de un 0 a un 2 o a un 3. ¿Tú cómo lo ves?

El debate en China en estos momentos no es de auto alabanza. Existe una nueva escuela de intelectuales en China, que se autodenominan la nueva izquierda China, y que están criticando al partido. El gobierno, el Partido Comunista, está verdaderamente preocupado por los niveles de desigualdad que se han abierto entre el campo y la ciudad, entre los super ricos y los super pobres que viven codo con codo. Y está respondiendo de dos maneras. Una es hacer un poco de redistribución, lo que realmente queda fuera del modelo de Chicago. Se están haciendo nuevas e importantes inversiones en el campo y se está llegando al compromiso de condonar las tasas escolares durante los primeros nueve años para los niños en los ambientes rurales, ya que el año pasado hubo 87.000 protestas en China, una estadística increíble, así que claramente, hay gente que no está contenta con cómo van las cosas en China.

Al mismo tiempo estamos empezando a ver cómo China se está convirtiendo en un laboratorio para probar nuevos sistemas de vigilancia de la población a una escala que hubiese sido imposible bajo Mao. El New York Times publicó un artículo sobre cómo Shenzhen, la ciudad portuaria donde nació el modelo de área de libre mercado, es ahora una zona de pruebas para tarjetas de identificación biométricas que contienen toda la información posible, desde el número de teléfono de tu arrendatario a tu historial reproductivo, tu historial de crédito o tus antecedentes penales. Poseen el liderazgo en temas de conexión de redes de cámaras de circuito cerrado de televisión, hay unas 200.000 colocadas en una sola ciudad, y todo el cuerpo de policía está equipado con GPS. Lo que está ocurriendo allí parece salido de una novela de ciencia ficción. Así que tenemos una apertura al mismo tiempo que un nivel extraordinario de vigilancia que, quién lo diría, cuenta con el total apoyo de algunas de las mayores compañías de tecnología del mundo, este sistema fue construido por Microsoft...

Y todos, desde Google a Yahoo! les siguen la corriente.

En 1989 el discurso de estas grandes compañías de comunicación era que la televisión, la televisión por satélite, iba a llevar libertad y democracia a China. Y ahora es como si esa tecnología, con el total apoyo de estas mismas compañías, haya dado la vuelta, y en vez de ser herramientas de comunicación y libertad, sean ahora herramientas para llevar a cabo una intensa supervigilancia. Así que creo que ni siquiera hemos comenzado a entender lo que está ocurriendo en China, pero esto apoya bastante mi tesis, porque ni tú ni yo discutiríamos que China es un país extraordinariamente rentable económicamente.

Creo que lo que China nos muestra es que esta idea de que hay una correlación natural entre el capitalismo, entre el libre mercado y la libertad de las personas, es simplemente falsa. Una de dos, o bien China está pasando por una transición muy lenta o bien se han saltado la fase democrática completamente, simplemente la han dejado de lado y han terminado con esta cosa, que creo debería describirse como corporativismo. Pero esa no es sólo la tendencia en China sino también en Rusia, en EE.UU. y en Chile bajo Pinochet. Todos obedecen al mismo patrón de estados fuertemente endeudados, gobiernos muy intervensionistas, pero a favor de las corporaciones y contra los trabajadores.

Con referencia a los EE.UU., puedes decirme lo que ves.

Bueno, lo que veo, si volvemos a Friedman, es una campaña política muy explícita contra el Nuevo Tratado. Según Friedman la historia siguió el camino equivocado después de los años 30. Todo el mundo estuvo de acuerdo, después de la crisis bursátil, en que lo que había fallado era que se había dejado al mercado de valores regularse a sí mismo, lo que terminó siendo un sistema simplemente demasiado despiadado. El Nuevo Tratado vino a dar cuerpo a otra clase de capitalismo, hubo mucha más redistribución. Esto no sucedió porque la gente se volviera más agradable, existía una batalla de ideas entre el comunismo y el capitalismo y de los años 30 a los 60 el capitalismo se mantuvo en su fase más seductora. Fue así cómo se introdujeron elementos del socialismo en este modelo, de manera que la versión socialista más radical resultara menos atractiva. Estoy citando a Franklin Delano Roosevelt y a Keynes. Y fue bajo ese modelo el periodo en que se produjo el crecimiento económico más rápido, pero un crecimiento que estaba distribuido más justamente. Este fue el periodo en que realmente creció la clase media, no sólo en EE.UU. sino también en países como Chile y Argentina. Y fue entonces cuando comenzó una especie de guerra de clases, una guerra de clases de la derecha.

¿En qué periodo?

En EE.UU. comenzó con Reagan. Me he referido a la Escuela de Chicago como un movimiento ideológico e intelectual, pero no fue solamente un movimiento intelectual, estaba fuertemente financiado por Wall Street. Y la decisión de emprender lo que fue una contra revolución contra el Keynesianismo fue de las élites de los EE.UU. que estaban cansadas de compartir tanta riqueza con los trabajadores de EE.UU. En 1980 la diferencia entre los Directores Ejecutivos y los trabajadores que trabajaban para ellos era de 43 a 1, en la actualidad es de 422 a 1.

Pero existen también muchas pruebas de que los contrarrevolucionarios no han tenido demasiado éxito. Los EE.UU. son todavía una economía mixta en muchos sentidos y si miramos el gasto en programas de derechos asistenciales, Seguros Sociales para jubilados y para los más desfavorecidos así como el porcentaje de gasto del gobierno en el PIB, veremos que es mucho más alto de lo que era al comienzo de la contrarrevolución...

Pero el dinero no llega a la gente. El sistema de salud de EE.UU. entrega el dinero a las administradoras de seguros médicos. Mira, no creo que estos sujetos sean ideólogos. La ideología sirve como de una especie de tapadera para racionalizar el gran enriquecimiento personal del que se están beneficiando estas personas. Si miras lo que yo llamo el desastre del complejo capitalista, la séptima empresa con más éxito de la lista Forbes es una compañía administradora de seguros que se ha enriquecido tratando con soldados que llegaban traumatizados directamente desde Irak, gracias a que Rumsfeld privatizó la atención sanitaria para los soldados. O el caso de Tamiflu, he aquí un ejemplo perfecto de armonizar la respuesta al desastre con los intereses de los EE.UU. Bueno, es una idea bastante tenebrosa ya que considero que el gobierno de Bush es un gobierno de desastres capitalistas que hace dinero vendiendo medicamentos para brotes de gripe u otras pandemias, medicamentos contra el SIDA, actuando después de un huracán, como Bechtel y Halliburton. Esta es gente que se está enriqueciendo directamente cuando las cosas van realmente mal. No creo que los canadienses deberían trabajar con ellos. Si la contrarrevolución ha tenido éxito, ha tenido éxito abriendo aún más la brecha de desigualdades existentes. La situación de los trabajadores es más débil ahora de lo que era antes del Nuevo Tratado.

No, en EE.UU. la gran mayoría de la clase obrera está mejor ahora que antes del Nuevo Tratado. No creo que nadie quiera volver a los niveles de subsistencia que había en aquellos tiempos.

El salario base en EE.UU. ni siquiera se acerca al nivel de pobreza ...

No estoy diciendo que no podía ser más alto, estamos hablando en general, del conjunto de la clase obrera.

Bueno, el hecho es que se trata de una historia de desigualdad, ello hace que los grandes números sean engañosos. Cuando sumamos todo y luego lo dividimos terminamos con cifras que encubren lo que ha pasado en los últimos 30 años, y es que se ha abierto una brecha. Y cuando añadimos a todo eso la exitosa campaña de ataque ideológico a la esfera pública entonces tenemos situaciones como las de Nueva Orleans después del huracán Katrina donde la figura del estado ha sido tan diezmada que la respuesta al desastre consiste en distribuir DVDs y en decirle a la gente que corra por su vida.

¿Ves alguna diferencia significativa en cómo se comportaba a este respecto el Gobierno de Clinton y en cómo se comporta el Gobierno de Bush?

Hay algo que está descaradamente a la vista en el gobierno de Bush. El gobierno de Clinton hizo todo lo que pudo para avanzar en esa dirección. Recortaron los tentáculos del estado y lo único que quedó fue el corazón, el gobierno de Bush devoró el corazón y dejó al gobierno convertido en una concha vacía. ¡Han privatizado el ejército y se lo han dado a Blackwater! Es lo que estamos viendo ahora con los puentes cayéndose y el estado irresoluto, como lo llama Paul Krugman. Llamas a la puerta del Departamento de Seguridad Nacional y todo el tinglado está subcontratado.

Muy bien, hablemos ahora de Irak. Tú no ves la invasión de Irak como un intento de llevar paz y democracia a Oriente Medio, o a malas como una búsqueda fútil de armas de destrucción masiva; sino que tú lo ves como una operación completamente ilegítima para abrir nuevos mercados y generar nuevos beneficios para el corporativismo.

Creo que es más complejo, creo que fue una combinación entre enseñar una lección al mundo, "esto es lo que pasa si te metes con EE.UU." y querer volver a luchar la Guerra del Golfo, aunque de hecho el ejército haya estado jugando a juegos de guerra con Irak durante los últimos 12 años. Todo eso contribuyó, junto con el petróleo. También pienso que hay personas que realmente creyeron que iban a hacer un ejemplo del Oriente Medio, pero tengo que decirte que esa es la razón más terrorífica de todas ellas. A veces esto se describe como idealista, esta idea de que podemos convertir a Irak en un modelo de democracia de libre mercado y hacer que ello se transmita a toda la región. Esa idea es el destino manifiesto y la violencia que se ha apoderado de Irak es inherente a la violencia de esa idea.

Dices en el libro que no es extraño que las nuevas ideas, ya sean pro mercado o anti mercado o de cualquier otra índole, sean oportunistas, que aprovechan brechas causadas por desastres, o incluso promuevan dichos desastres para crear esas oportunidades, y consideras que el Marxismo revolucionario preparó el camino para esto...

Siempre he odiado esta idea. En charlas de izquierdas, siempre hay alguien que coge el micrófono y dice "pero, ¿las cosas no tienen que empeorar antes de que pueda pasar nada?", pero yo les cierro la boca porque los valores que espero representar son valores humanos, y esa es una idea tan profundamente anti humana, el deseo de que ocurra una tragedia para que gracias a la conmoción la gente despierte.

Pero, es así como funciona la política ¿no?

Bien podría ser. Escribí el libro porque creo que deberíamos conocer nuestra historia un poco mejor. Creo que habrá más desastres. Todas las estadísticas indican que veremos desastres naturales más intensos, más huracanes de categoría 5, más ataques terroristas. No me gusta decir esto pero estamos viviendo tiempos de conmoción y escribí el libro porque quiero que la gente se haga más resistente a estas conmociones. No creo que esto sea un juego, realmente pienso que cuando conocemos nuestra historia y sabemos cómo funcionan estas tácticas somos más difíciles de explotar, tanto por la izquierda como por la derecha.

Pero, ¿por qué no habría que estar preparado? Siendo alguien que tiene unas ideas diferentes, ¿por qué no aprovechar la oportunidad?

No tenemos por que dejarlo todo, simplemente porque estemos conmocionados. Usaré esta frase de Federico Allodi, el fundador del Centro Canadiense para las Victimas de la Tortura. Dice, "en España la gente ha metabolizado su historia." Los países que han pasado por el proceso de metabolizar sus horrores se hacen más resistentes a las conmociones. Cuando España sufrió el ataque terrorista, Aznar salió inmediatamente en televisión acusando a los vascos, diciendo que esa era la razón por la que estaban en Irak, recurriendo a tácticas de miedo, y así es cómo perdió las elecciones. La gente decía, "nos recuerda a algo. Nos recuerda a cómo Franco solía mantenernos asustados". Así que para mí, se trata menos sobre de quién son las ideas que van a ganar después de la siguiente conmoción y más sobre porqué no tenemos que dejar de utilizar nuestros cerebros ante un nuevo ataque terrorista. No tiene por que ser la excusa para que la agenda de Bush entre en Canadá, por ejemplo. Porque la gente estará preparada cuando esto ocurra, y podrá resistir, nosotros podemos estar preparados también, no para implantar el mundo que soñamos, porque eso sería antidemocrático, sino simplemente para mantener nuestras ideas.

Consideras que el capitalismo no ha tenido éxito en ciertos países... Irlanda, por ejemplo Si miramos la población durante los últimos 10 o 20 años hay mucha menos gente que antes viviendo en una situación de pobreza extrema.

No estoy de acuerdo contigo. La mayoría de estas estadísticas son sobre China o la India, países que están sufriendo una rápida urbanización, y lo que un dólar significa para ti cuando vives en una granja cultivando tu propia comida y con acceso al agua es una cosa y lo que significa cuando vives en una chabola a las afueras de Delhi, es otra cosa completamente distinta. Pero por supuesto que ha habido éxitos, y hay cosas maravillosas que resultan de vivir en un país capitalista, de las que yo y tú nos beneficiamos. Nos han forzado a creer que no podemos tener los beneficios de un sistema de mercado a no ser que destruyamos los puentes que permitirán a más gente tener acceso a él. Y cuando hacemos cosas como esta, en este país, como por ejemplo triplicar las tarifas de educación a lo largo de la década de los 90, privatizar la sanidad, eliminar estos puentes entre las clases sociales, tenemos unas reglas económicas despiadadas.

No hemos privatizado la sanidad.

No, pero está en el orden del día, y ciertamente la sanidad pública ha sido profundamente mermada

¿Así que tú estarías contenta con una economía de mercado si ésta distribuyera mejor la riqueza?

Desde luego que sí

He intentado descubrir tus tendencias políticas y no he podido

Mira, creo que va a haber muchos izquierdistas radicales que se desilusionarán al comprobar lo Keynesiano que es este libro.

¿Eres una defensora Keynesiana de la economía mixta?

Creo que soy una realista.

¿Has participado alguna vez en política?

No, yo voto al NDP (New Democratic Party).

Pero eres una figura representativa para mucha gente, y crees en la democracia y en las elecciones así que podría ser un siguiente paso.

Gracias por tu consejo.

¡No era un consejo, estaba preguntando!

Quizá sea por egoísmo ya que me gusta tanto el proceso de investigación, me encanta, y la política es tan diferente. Podría haber un momento político si hubiese un proyecto con el que poder comprometerme...

¿Lo harías en Canadá?

Claro, es el único lugar donde lo haría. Pero probablemente lo que haría sería más una especie de colaboración política.

¿Involucrarte con el gobierno?

Sí, aunque ni siquiera pienso en ello como en algo que comporte involucrarse en el gobierno, Ken, ¡ya que creo que perderíamos!, ¡seguro que no pasaría de la campaña!

martes, 2 de octubre de 2007

HOY... NO DEBE OLVIDARSE:::

2 DE OCTUBRE
NO SE OLVIDA
NO DEBE OLVIDARSE


Casi 40 años y no se olvida por Paco Taibo II (La Jornada, 2 de octubre de 2007)

Pero metámonos en el interior de la historia. ¿Qué es de los 123 días de huelga general estudiantil contra el gobierno de Díaz Ordaz lo que no se puede olvidar, lo que no queremos olvidar o lo que amablemente hemos olvidado?

No se olvida el 2 de octubre, la matanza, la conspiración, la sucia y asesina maniobra del gobierno para acabar con el movimiento. Y no se olvida por canallesca, porque ni siquiera la mancuerna Díaz Ordaz-Echeverría fue capaz de ir de frente a reprimir, tuvieron que construir una conspiración, crearon el Batallón Olimpia y sus francotiradores, les dieron órdenes de disparar contra una multitud desarmada en la que abundaban los adolescentes y los vecinos de Taltelolco, incluso dispararon contra el Ejército cuando tomaba la plaza para crear la cobertura (entre el saldo militar de Tlatelolco hay dos cadáveres, varios soldados heridos y un general balaceado en una nalga).

Las brigadas

Pero condenar al movimiento estudiantil y la huelga general a ser recordado por el 2 de octubre es de un reduccionismo patético. En la memoria colectiva está el 2 de octubre, pero también está el ataque al Casco de Santo Tomás por un batallón de la policía armado con rifles, la toma por el Ejército de la Ciudad Universitaria, los tanques confrontados por jóvenes que cantaban el Himno Nacional. Y también están las escuelas tomadas, los debates, las lecturas colectivas y, sobre todo, está el brigadismo, las grandes manifestaciones, las memorias de la solidaridad popular.

¿De dónde sacó su sabiduría organizativa el movimiento? Curiosamente de la necesidad de impedir que se creara una dirección reducida y que ésta se vendiera y negociara con el Estado en lo oscurito. De la experiencia del 66. El movimiento desde sus orígenes puso el poder en manos de la asamblea de la escuela y ésta nombraba a tres delegados al Consejo Nacional de Huelga, el CNH. Los delegados no eran permanentes, la asamblea podía removerlos cuando no estuvieran de acuerdo con las posiciones de la mayoría. La dirección del movimiento quedaba así depositada en una gran asamblea que no podía ser destruida por cooptación o represión, porque renovaba sus miembros al instante. Sabiamente el CNH cambió a lo largo del movimiento a sus oradores y a sus portavoces. Entre asamblea y asamblea en las escuelas existía un comité de huelga, de composición bastante flexible, que solía rondar por la docena de miembros. Por la base, el movimiento estaba organizado por brigadas y por comisiones que desaparecían cuando se acababa su misión. Las brigadas eran grupos de afinidad, generalmente pequeños, siete u ocho compañeros; a veces enormes, 20 o 30, que actuaban a su antojo, sobre todo en labores de propaganda. Miles de brigadas salían a la calle todos los días. Fue quizá el único momento en que la propaganda directa fue capaz de derrotar el inmenso poder del monopolio mediático que el poder construyó y puso frente a nosotros como si fuera un muro berlinense.

Lamentablemente la asamblea no incluyó a profesores ni a trabajadores que tuvieron que darse sus propias formas de organización dentro del movimiento, cierto es que los profes que se incorporaron lo hicieron lentamente y bajo tremendas presiones.

A los mitos no se les avienta tierrita. Somos muy generosos cuando giramos hacia nuestro pasado, se nos olvida el sectarismo que habíamos heredado de la vieja izquierda, las batallas absurdas entre el ala derecha y el ala izquierda del movimiento, que vistas al paso del tiempo no dejaban de tener razón y razones ambas. Se nos olvida la pobreza de nuestro lenguaje político; como en nuestras esquizofrénicas mentes que no se permitía que la parte del cerebro que contenía a Cortázar, la prosa del Che en los Pasajes... o los poemas de Benedetti, llegara a la otra parte del cerebro donde insultábamos a Díaz Ordaz y sus sabuesos. Se olvida el farragoso tedio de la asamblea, la duración interminable, las mociones continuas, el diálogo tartamudo. Pero la democracia es cabrona cuando los que no hablaban hablan. Decíamos de un camarada que era poema de Miguel Hernández, por lo de “el rollo que no cesa”, en alusión al Rayo de Miguel, y no era el único.

Afortunamente nos acordamos de los locatarios de los mercados que nos regalaban sacos de papas, de los aplausos en las puertas de las fábricas, de la solidaridad maravillosa y de alto riesgo de los maestros de primaria, de la entrega, la generosidad, el buen humor para enfrentar al totalitarismo priísta.

El 68 es el punto de partida, de ahí venimos. Una generación asume la voluntad de cambiar este país, la mexicanización de los hijos de la clase media expresada en la recuperación del Himno Nacional, y lo hace con la movilización social, la experiencia autogestiva, el descubrimiento de la ciudad y sus inmensos límites y fronteras, con la revolución cultural y, sobre todo, con un pacto a futuro.

De ahí millares de nosotros nos desparramamos por la sociedad construyendo y colaborando a construir movimientos democráticos sindicales, agrarios, universitarios, populares, culturales, profesionales.

¿Cómo se va a olvidar?

Al final de una de las conferencias una mujer me pregunta: “¿Y el miedo? ¿No tenían miedo?”

Mucho, le digo. Igual que ahora. Pero los miles que estaban al lado te querían tanto que te protegían y te quitaban las ganas de salir corriendo.

POSDATA: Mi hija también me pregunta que quiénes eran Mendiolea y Cueto y que por qué no hacían esquina. Tengo que ponerme pedagógico y contarle que básicamente no hacían esquina porque no eran calles, sino los jefes de la policía de la ciudad de México, cuya renuncia pedía el programa de los seis puntos, bandera del movimiento estudiantil. Y espero sinceramente que los panistas nunca ganen las elecciones en la ciudad de México, no vaya a ser que un día Mendiolea y Cueto sí hagan esquina.

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Comp@s, no dejen de ver el suplemento que publicó hoy La Jornada.

....espacio para no olvidar ....

.... la memoria es, ya, una esperanza....

... Memorial de Agravios... para muestra, basta un espejo...

... civiles asesinados durante la guerra en irak ...

... por ustedes rebeldes, rebeldes seremos...

... por ustedes rebeldes, rebeldes seremos...
Foto de Pedro Valtierra